sábado, 23 de febrero de 2008

El hortelano García reprime a sangre y fuego la rebelión campesina


Primero amenaza con vender todo lo que sus ojos vean y los tentáculos de las transnacionales puedan ser una escoba. Y a quienes defendemos la soberanía y la dignidad de la patria nos llama “perros del hortelano”, asumimos que él se alucina el hortelano. No contento con ello, insulta a los maestros, los llama “comechados” y mediocres. Luego denigra a los médicos y los tacha de ociosos, “los únicos en el Perú que ganan jugosos sueldos trabajando solo 4 horas”. A todo aquel que se atreva a discrepar, pensar diferente o contradecir el discurso oficial, inmediatamente le salta a la yugular y lo acusa de “extremista”, “comunista trasnochado” y “enemigo del desarrollo del país”, que en su nuevo credo, solo lo podrán traer el capital privado de las transnacionales, y mejor si son las mineras.

Y, como ya tiene “experiencia de gobierno”, prepara su retaguardia legal: suelta una andanada de decretos legislativos que convierte en criminales a quienes se atrevan a hacer uso de su derecho la protesta social como mecanismo para atiendan sus siempre postergadas demandas. Y por supuesto, pone a buen recaudo a los potenciales policías asesinos pues los considera inimputables así disparen a matar a los manifestantes. Prepara también otro paquete de leyes para privatizar la selva y entregarla –mientras otros países cuidan sus naturaleza- a la voracidad de las transnacionales y grupos de poder económico nacionales como Romero y Cía. Los pueblos de la amazonía ya preparan la defensa de sus derechos.

Dos genialidades más: una, quiere dejar fuera de la carrera pública magisterial a los maestros que no estuvieron dentro del llamado “tercio superior” en sus universidades o pedagógicos, lo que constituye un acto discriminatorio y un atentando contra un derecho humano fundamental como lo es el derecho al trabajo. La firmeza del gremio magisterial y sobre todo de los gobiernos regionales, pararon este despropósito. Y, dos la ley que permite a cualquier capitalista privado que pueda posesionarse –con el cuento de la inversión- de zonas consideradas como patrimonio cultural. El Cusco, ha respondido con sendos paros regionales a este despropósito.

Al mismo tiempo, nombra capataces de lo que considera su granja, que fungen de ministros, que están dispuestos a hacer mucho más de lo que les pide su patrón. A ellos les dicen ¡repriman nomás!, ellos escuchan ¡maten nomás!.

Y en este contexto se anuncia el paro nacional agrario. Y claro, como no dejaban de funcionar los hospitales como en el caso de los médicos, ni tampoco las escuelas como es en el caso de los maestros, el gobierno no les dio mayor importancia, y a pocas horas de que se inicie la protesta, quisieron pasearlos una vez más con promesas vagas.

Por ello, cuando el día lunes 18 cuando empezó la protesta de los hombres del campo, un ministro del Interior, que en realidad es un ministro de nada, salió a decir que el país estaba en orden, “que no pasaba nada”, mientras las carreteras del país estaban bloqueadas por la huelga agraria. Y quien funge de ministro de Agricultura, un banquero privado en realidad, sale a decir que “el paro agrario es un fracaso”, y acto seguido, como no pasaba nada, el gobierno decreta Estado de Emergencia en las provincias donde el paro era contundente.

En el primer día la policía asesinó a un campesino en Barranca, al norte de Lima; el segundo día, en Arequipa fue muerto otro productor; y en Ayacucho, dos campesinos cayeron víctimas de las balas policiales: casi todos, con impactos de bala en la cabeza. En apenas 48 horas, el régimen de Alan García, hizo con los campesinos y productores lo que no se atrevería a hacer con los maestros y mucho menos con los médicos. Por supuesto, que no estamos pidiendo que se les reprima igual, solo damos cuenta del sesgo profundamente racista se da hasta en la represión: a los campesinos hay que tirar a matar.

A fin de cuentas, así como Fujimori condecoró a los asesinos del destacamento “Colina” luego del asesinato de Barrios Altos, hoy Alan García, sale a felicitar a los policías que asesinaron a nuestros hermanos campesinos y productores, considerados como ciudadanos de segunda categoría, a quienes además acusa de terroristas.

El autodenominado hortelano Alan García ha decidido anegar en sangre lo que considera su granja para ponerla al servicio del poder económico neoliberal; felicita a los asesinos y anuncia que así se tratará a quienes se atrevan a protestar. Cree que así puede controlar el descontento social. Su soberbia y arrogancia, cada vez tan grande como su obesidad, le impiden ver que el estallido social se extiende por toda la granja. Ayer fueron los agricultores y campesinos; hoy el Cusco y Ayacucho; mañana serán los pueblos de la selva. Después será todo el pueblo, y si García persiste en su desgobierno, bien podría convertirse en el nuevo Sánchez de Lozada, el “Goñi” peruano.

martes, 19 de febrero de 2008

La represión como respuesta al paro nacional agrario


El gobierno parece haber monopolizado el término REPRESION cuando se trata de responder a las protestas sociales que se dan en el país como respuesta a su política neoliberal; incluso cualquier expresión que se atreva a discrepar inmediatamente recibe una descarga de otra de sus palabras favoritas: AUTORITARISMO Y AMENAZA. Y esto es lo que viene pasando con el Paro Nacional Agrario que se inició el lunes 18 y que en solo 48 horas ya ha cobrado la vida de cuatro productores por la brutal represión policial. El gobierno neoliberal de Alan García cree que el respaldo que tienen de la derecha política y económica le da patente de corzo para seguir reprimiendo a los agricultores en vez de solucionar sus demandas justas. Los invito a informarse más sobre el paro agrario haciendo clic aquí .

domingo, 3 de febrero de 2008

Más protestas en México contra TLCAN

Aquí Alan García y la derecha no se cansan de decir que el TLC será el paraíso para el Perú. Los invito a enterarse lo que está pasando hoy en México después de casi 15 años de TLCAN. Por favor haga clic aquí

sábado, 26 de enero de 2008

Los Mártires de Uchuraccay: un grito de 25 años contra la impunidad

Un cuarto de siglo después, el asesinato de los ocho colegas periodistas y un guía en la remota y hasta entonces desconocida comunidad de Uchuraccay, en Ayacucho, sigue siendo una deuda no saldada de la sociedad peruana; una herida de aquella trágica etapa de nuestro país que ha dejado huellas profundas que aún no terminan de cicatrizar ni lo harán, mientras el manto de la impunidad siga mostrando sus horrendas fauces y amenazando con perpetuarse.

Han transcurrido 25 años y, sobre todo quienes tuvimos la suerte de conocer y compartir no solo jornadas periodísticas con varios de los Mártires del Periodismo peruano, sino incluso las aulas bausatinas, nos resistimos a aceptar que el paso implacable del tiempo borre de nuestra memoria esa trágica fecha, en la que nuestros colegas nos dejaron dramática constancia de que el periodismo ha sido, será y seguirá siendo una de las profesiones más riesgosas del mundo y que muchas veces su ejercicio pleno se paga con la vida.

Y lo seguiremos recordando porque, insisto, como sociedad que nos preciamos de civilizada, en diversos grados seguimos en deuda con ellos. Y es importante que esto lo recalquemos ahora que estamos viviendo momentos excepcionales en nuestro país, situaciones que derivan justamente de la época de la guerra interna que vivió nuestro país, y que según la Comisión de la Verdad, cobró más de 60 mil víctimas, en su mayoría campesinos y campesinas quechuablantes, pero también hombres y mujeres de prensa.

Hoy que la llamada globalización nos permite algunos rostros positivos, como el de la universalización de la justicia y la lucha contra la impunidad, contra las violaciones de los derechos humanos o de lesa humanidad; hoy que nuestro país ha inscrito su nombre en la historia al juzgar a quien encabezó la mafia que robó y asesinó con el pretexto de luchar con el terrorismo; hoy en que los crímenes que se creían olvidados como los que se perpetraron en la llamada Operación Cóndor surgen del pasado para exigir sanción, es también el momento para volver a levantar nuestras voces, para exigir por enésima vez, justicia para los Mártires del Periodismo, para quienes ofrendaron sus vidas en Uchuraccay por buscar la verdad, la raíz de la guerra sucia que ya se cernía sobre nuestro país.

Es importante destacar que al conmemorarse estos 25 años de la mayor tragedia que enlutó al periodismo peruano, diversas instituciones hayan programado una serie de actividades para honrar su memoria. Actividades que van desde académicas, culturales y simbólicas, en las que han participado la Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Mesa, Alma Mater de Jorge Luis Mendívil, la Asociación Nacional de Periodistas, ANP, y la Asociación Pro Derechos Humanos. En Ayacucho también habrá otros actos conmemorativos, como en otros lugares del país.

Todos estos actos no solo deben servir pues para recordarlos y rendirles el homenaje que merecen; reitero en la necesidad de que se conviertan también en tribunas para insistir en la necesidad impostergable de exigir que este caso no quede por siempre sumido en las sombras del misterio, ni que se perennice la historia de que fueron los campesinos de Uchuraccay los asesinos, porque eso no fue así. No está demás recordar que solo del reconocimiento del delito y la sanción correspondiente podrán empezar a cicatrizar las heridas que harán que tengamos una paz duradera basada en la justicia.

Alguna vez, recordando los primeros años de aquel execrable asesinato, afirmamos que mientras no haya sanción, las tumbas de Uchuraccay seguirán siendo heridas abiertas, que claman justicia. 25 años después esas voces nos siguen interpelando, y lo seguirán haciendo mientras los responsables de su asesinato sigan ocultándose en el manto cobarde de la impunidad.

No permitir que ello permanezca otros 25 años más debería ser un compromiso como sociedad civilizada, compromiso que debemos renovar no solo con los Mártires de Uchuraccay sino también con sus familiares que han sabido cargar también estos 25 años con el insufrible dolor de reclamar justicia. A sus familiares también hay que homenajearlos y decirles que Jorge Sedano Falcón, Eduardo de la Piniella Palao, Willy Retto Torres, Pedro Sánchez Gaviria, Amador García Yanque, Jorge Luis Mendivil Trelles, Félix Gavilán Huamán, Octavio Infante García y el guía Juan Argumedo García son ya inmortales en el recuerdo del periodismo peruano.

lunes, 21 de enero de 2008

Año Nuevo, cuentos viejos (y chinos)

Sirvan estas primeras líneas para saludarlos a todos y desearles que el 2008 que empieza sea mejor que el 2007 que se acaba de ir; y al mismo tiempo para permitirme sugerirles estar atentos sobre algunos de los cuentos que seguiremos escuchando en los próximos doce meses por parte de quienes nos (des)gobiernan o que nos han (des)gobernado.

Es obvio que empezaré por el nuevo adalid neoliberal que hoy ocupa Palacio de Gobierno para regocijo de la derecha política y económica. Y uno de los viejos cuentos que seguiremos escuchando tendrá que ver con su famoso perro del hortelano , que es como se les conoce a los dos artículos publicados el año pasado en un diario capitalino y que terminó siendo su confesión de parte neoliberal.

Los invito a leer el artículo completo haciendo un sencillo click aquí

viernes, 4 de enero de 2008

Se extiende en México protesta por TLC con Canadá y EEUU

Mientras aquí el gobierno celebra a más no poder la firma del TLC, en México, los campesinos siguen protestando por las consecuencias del TLCAN. Los invito a ller una información de la BBC Mundo. Por favor haga click aquí

sábado, 22 de diciembre de 2007

Para que el hortelano García no termine matando al perro

En los úlitmos dos meses, Alan García decidió confesar abiertamente su neoliberalismo al igual que Toledo o su mentor, el hoy presidiario Alberto Kenya Fujimori. Mucho se ha dicho sobre sus mentados artículos del perro del hortelano. La Confederación Campesina del Perú, CCP, acaba de emitir un documento -extenso por cierto- sobre las propuestas de García. Si tienen un poco de tiempo los invito a leerlo, haciendo un click aquí.